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Desde que nací he estado sola, nunca han cuidado muy bien de mí. Los primeros años de mi vida no lo notaba mucho, por los juguetes y porque en su momento tuve amigos imaginarios. Luego comencé a crecer y dejé de creer en mis amigos. En la escuela tampoco fui muy sociable, tuve 2 o 3 amigos, a mis papás como siempre no les importó. Cuando cumplí 4 años me compraron un perro, supongo que lo hicieron para que no los molestara. Mi desarrollo fue normal, dentro de lo que cabe, aprendí a leer más rápido que los demás, y no tardé en hacer que los libros fueran mis nuevos amigos.

Cuando tenía 6 ya leía libros que se supone eran para niños de 8 años en adelante. Cuando tenía 7 leía cosas para niños de 9, entre esos libros estaba uno que fue especial para mí, uno que aún conservo, fue lo que dio inicio a todo. Se titulaba "Asesinato en el Canadian Express" y estaba escrito por Eric Wilson. un libro pequeño que sólo constaba de 159 páginas, pero desde ese libro comencé a interesarme en cosas de ese estilo, algunos títulos que recuerdo de esa edad son: "Las alas del sol" "El libro maldito de los templarios" y "El misterio de la gran pirámide". Todos estaban relacionados con guerra, o muerte, o cosas así, no sé por qué comencé a leer muchas cosas así. Comencé a leer cosas más serias cuando tenía 12: "La mitad oscura", "It", etc., además de tener varias antologías de relatos de terror. Mi perro seguí conmigo, nunca había sentido algún impulso de dañarlo. Pero después de leer "Cementerio de animales" y cosas por el estilo decidí intentarlo, además de que para ese punto yo ya había entrado a la secundaria, y en biología ya habíamos disecado una lombriz y un pollo, literalmente yo ahogué y cocí a las lombrices y abrí el pollo con el bisturí; así que pensé que un perro no sería tan diferente. Mientras dormía tomé un cuchillo de cocina y lo apuñalé, lo apuñalé lo más cerca del corazón que pude, después de tantos años de acompañarme en mi soledad quería que sufriera lo menos posible, escuché un leve chillido y luego lo abracé, le dije que lo sentía, luego seguí con mi trabajo, le saqué todos los órganos, cuando estuvo hecho sólo tiré todo a la basura exceptuando su corazón, era pequeño, lo conservé, lo disequé con formalehido, cuando estuvo listo me lo colgué al cuello. Comencé a cazar animales para hacerles lo mismo, como pájaros, palomas, gatos callejeros, etc. Cuando tenía 14 ya iba al psicólogo por lo de mi perro, además lo escuchaba ladrar en las noches, o de repente sentía latir su corazón. Terminé yendo al psiquiatra, me diagnosticaron esquizofrenia y depresión, mis padres me ignoraron más de lo normal y yo sólo seguía con mis actividades diarias que eran: leer, comer algo, y luego seguir con la práctica con animales. Me estaba acostumbrando, aunque cada vez escuchaba más ruidos, y comenzaba a sentir que alguien me vigilaba. Ya no quería salir de mi casa ni siquiera para capturar algo.

Cuando cumplí 16 las cosas empeoraron, sentía que lo que sea que me estuviera vigilando estaba en la casa, ya no me sentía segura ni siquiera en mi cuarto. Un día lo decidí, decidí ir y terminar con lo que fuera que estaba atentando contra mi seguridad. Así que salí a la cocina para armarme con lo que encontrara cuando estaba segura de no escuchar nada. Logré conseguir dos cuchillos, una caja de fósforos y unas tijeras. Regresé a mi cuarto y cerré la puerta con seguro de nuevo. Al día siguiente escuché a esa maldita cosa de nuevo. Tomé el cuchillo y esperé a que la escuchara fuera de mi puerta. Cuando la escuché abrí la puerta y comencé a apuñalarla una y otra vez, gritó mucho, no alcancé a ver bien lo que era, sólo sé que tenía forma humanoide. No supe bien lo que era porque cuando dejé de apuñalarlo, ya no se veía bien la forma que tenía originalmente, lo pateé haciéndolo a un lado, de la nada salió otro, sí, definitivamente no era humano, no sabría cómo describirlo, pero no me di el tiempo a apreciarlo bien, también lo asesiné.
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Sabía que tal vez vendrían más, podía irme con un poco de ropa y dinero, necesitaba un lugar en dónde esconderme. Unos 3 minutos después, justo cuando terminé de poner la mochila con mis cosas llegó la policía. Salí de mi casa, me arrestaron, me interrogaron y luego intentaron convencerme de que había asesinado a mis padres, pero no lo creo, ellos estaban de viaje, o en la oficina, como siempre, después de estar un día en una celda, llegó una mujer y me llevó con ella,estaba demasiado confundida como para resistirme. Llegamos a un edificio muy grande, con rejas en las ventanas, me registraron y luego me llevaron a una habitación muy blanca, todo se veía impecable, las sábanas, la mesa, todo estaba limpio. Ya no volví a casa nunca más, pero aquí ya no hay nadie que me observe, me llevan con un señor muy amable una vez a la semana. Ya me siento segura..., excepto por lo que se asoma por mi ventana en las noches.